Historias del mundo del poker: los jugadores de poker aman jugar golf

Que sucede con los jugadores de poker y su fanática obsesión con el golf? Si los jugadores profesionales de golf amaran el poker tanto como los profesionales del poker aman el golf, podrías ver a Tiger Woods jugando holdem con su teléfono entre hoyos de un Masters.

Como con casi todo en el poker, la obsesión por el golf entre los mayores profesionales puede rastrearse hasta Johnny Moss. El aprenió a jugar a principios de los 1930s y después de horas pasadas dando golpes, se las arregló para llevar su handicap a 8, pero la verdadera fuerza de su juego era su tranquilidad absoluta. Cuando había dinero en juego y sus oponentes comenzaban a romperse, Moss siempre alcanzaba el pico de su acción. Una de las apuestas paralelas que ofrecía a sus oponentes era permitirles comenzar cada hoyo desde una posición en el green, mientras que el comenzaba desde detrás de los árboles. “Era tan bueno desde el fairway que siempre tiraba hacia ellos en mi tiro de aproximación”, dijo. “Hice millones con esa apuesta de golf”.

El gusto de Moss por el juego pasó a la siguiente generación de apostadores del camino de Texas. “Sailor” Roberts y Jack Straus eran ávidos jugadores, pero Doyle Brunson puede haber sido el peor. Mientras jugaba partidas en el Las Vegas Country Club por cientos de miles de dólares en los 70s, Brunson admitió ser un “degenerado del golf”. Su mayor broma fue que después de publicar Super System (originalmente titulado How to Win $1.000.000 Playing Poker (Como ganar $1.000.000 jugando poker)), inmediatamente comenzó a escribir la secuela: How to Lose $1,000,000 Playing Golf (Como perder $1.000.000 jugando al golf).

Mientras jugaba con Brunson, Roberts y Puggy Pearson en una oportunidad, Jack Binion encontró una forma de capitalizar con su amor por el juego. En 1974, fue anfitrión del primer Professional Gamblers Invitational (PGI), un torneo de golf que se convirtió en un éxito instantáneo, gracias en parte a la precisión del sistema de handicap utilizado. “No le prohibimos la entrada al los profesionales del golf a nuestro torneo PGI”, explicó Binion. “La mayor parte de los participantes en el torneo eran de alguna forma profesionales del golf. Pero intenté darles desventajas para que hasta jugando su mejor juego la partida sea pareja”.

En sus mejores días Straus fue casi tan conocido en los cursos de golf como lo era por sus logros en las mesas de poker y ciertamente no era desconocido, habiendo ganado el Campeonato Mundial en 1982. Una de sus apuestas paralelas favoritas era la de ofrecer a golfistas superiores, odds de 6 a 1 de que el podía derrotarlos al menos un hoyo durante el curso. “Nunca pagué esta apuesta en mi vida”, dijo. La más comentada apuesta de golf que realizó ni siquiera tuvo lugar en el curso de golf. Mientras que se preparaba para jugar en el Las Vegas Country Club principios de los 80s, se quedó con $78.000 de Stu Ungar… sin salir del green.

Avanzando 25 años hacia el futuro y vemos que muy poco ha cambiado. Gracias al golf, el Gran Juego se jugó raramente en el verano del 2006. “Fue bastante extraño”, dijo Daniel Negreanu. “La acción de golf era más grande que la de poker. Todos los que jugaron en el Gran Juego parecían estar en el curso de golf”.

El siguiente verano, todos los ojos en el mundo del poker permanecieron fijos en los cursos de golf, mientras Erick Lindgren intentaba ganar una apuesta referida al golf por $340.000. Era una prueba de resistencia y ese día la temperatura alcanzó los 42º C y Erick perdió más de 5 kg, pero ganó la apuesta.

Con tanta acción en los campos de golf, era solo cuestión de tiempo antes de que Phil Ivey lo probara. Al comienzo, su juego no era bueno. “Es un tipo gracioso con quien jugar golf”, explicó Negreanu, “porque juega ya sea muy bien o muy mal”. Esperando rectificar esta situación, Ivey contrató un entrenador no solo para ayudarlo con su swing, sino para negociar sus enfrentamientos. Como con Ungar, que siempre insistió en que se le permita acomodar su pelota en cualquier lugar del curso, aún cuando no estaba en una posición mala. Uno de los pedidos es que rechazaba jugar Nassaus (una forma de apuestas en el golf en la que las apuestas pueden doblarse repetidamente), prefiriendo apostar un hoyo a la vez. Mientras jugaba con Negreanu hace varios años, Ivey comenzó a dar golpes de práctica justo en medio de un hoyo y Negreanu no pudo decir una palabra por temor a que su oponente diera por terminado el día.

Al final, esta locura poco tiene que ver con el golf y todo que ver con las apuestas. “No estas jugando solo por números en una gran pizarra”, dijo Doyle Brunson en una oportunidad. “Esto es dinero real de nuestros bolsillos si perdemos. Me gustaría ver a Jack Nicklaus, alguna vez, con su putter a dos metros del hoyo y de errarlo, tiene que ir a la casa club y pagar $50.000”. En esa situación, yo pondría mi dinero a favor de Doyle.